Tengo 32 años y vivo en Callao Salvaje. Llegué a Tenerife hace 8 años después de pasar por varios sitios en Europa, y aquí encontré algo que no esperaba: una isla llena de negocios brillantes con dueños increíbles, pero con webs que no les hacían justicia. El restaurante donde como los domingos, la cafetería del barrio, la escuela de surf de un amigo — todos perdiendo clientes cada día por la misma razón. No por falta de talento. Por falta de herramientas. Yo llevo programando desde los 3 años y siete como desarrollador web profesional. Eso es lo que hago: les doy las herramientas a los negocios que me han hecho sentir como en casa. Sin tecnicismos, sin facturas sorpresa, sin desaparecer después del lanzamiento.

Sin oficina elegante. Sin equipo de 20 personas.
Solo un escritorio, herramientas afiladas y atención total a tu proyecto. Trabajo así porque te beneficia: sin overhead, sin teléfono escacharrado entre departamentos, sin presupuestos hinchados para pagar alquileres de oficina en el centro.
Cuatro cosas que nunca negocio
Tu negocio es local. Tu web debería notarse.
Diseño pensando en quién te busca: turistas que ya están aquí, locales que pasan por delante de tu puerta. No copio plantillas globales que ignoran tu mercado.
La velocidad vende.
Cada segundo que tu web tarda en cargar pierdes un 7% de visitas. Por eso uso Astro y Next.js: cargas bajo 1 segundo, cero excusas.
WhatsApp gana a los formularios largos.
El 90% de las consultas en Tenerife llegan por WhatsApp. Tu web debería abrir esa conversación, no esconderla detrás de 12 campos obligatorios.
Tu web es tuya. Punto.
Dominio a tu nombre desde el día 1. Código tuyo. Cero ataduras. Si decides cambiar de proveedor mañana, te llevas todo.


